domingo, 3 de abril de 2016

FASES DEL EXPERIMENTO

Esta investigación se dividió en varias fases u observaciones, las cuales se realizaron de manera periódica (aproximada, con una diferencia de una semana cada observación), a excepción de la primera fase, la fase de observación. Se inició el proyecto con el primero riego de las macetas el 16 de octubre de 2015, esperando dar como fecha límite de la investigación dos meses más tarde, a mediados de diciembre.

Fase de germinación: esta fase comprendió un par de semanas, a la espera de ver cuántas muestras germinaban ante las distintas concentraciones para observar si las altas concentraciones salinas impedían que las muestras llegasen siquiera a germinar.

Esta fase está caracterizada por un inconveniente que se tendrá en cuenta durante casi todo el proyecto: durante los primeros días del experimento, aconteció una borrasca acompañada de fuertes vientos y lluvias en la ciudad. El problema radica en que el invernadero que cobijaba a las muestras se hallaba mal sujeto a la plataforma donde se situaban éstas, por lo que el vendaval lo tiró, dejando las muestras expuestas a las fuertes lluvias. El problema se solventó en cuanto se pudo y se fijó el invernadero de forma más segura. A pesar de los efectos del clima, dos semanas después, empezaron a germinar las primeras plantas, dando por acabada la fase de germinación, pasando a dividir el experimento en observaciones. Las muestras que superaron esta fase fueron las muestras IA, IB, IIB y IIC.

Primera observación:


Esta primera fotografía fue captada una vez que el mal tiempo cesó. Aunque no se puede apreciar nítidamente (algunos zooms se pueden ver en la presentación en Prezi), se puede observar cómo algunas muestras efectivamente ya han germinado. Como se ha mencionado anteriormente, se puede percibir desde esta primera revisión que aquellas plantas regadas con el agua D (15 g/L de concentración salina) probablemente no den signos de crecimiento durante todo el experimento, teniendo ya un máximo de salinidad que pueden soportar las plantas. De igual manera, aún quedan muestras en crecimiento de los otros tres tipos de agua, por lo que queda por ver cuánto afecta los distintos tipos de salinidad a cada muestra.

Dos datos a destacar en esta observación son la ausencia de muestras III germinadas (cebollas), posiblemente debido a las lluvias y el granizo caídos, y también, respecto a las muestras II (remolachas), la germinación de las muestras B y C, pero no de la A, aunque es posible que se deba por el mismo factor que el de las cebollas, pero, de ser ese el motivo, las otras muestras tampoco deberían haber germinado.

Segunda observación



Esta última fotografía, tomada desde una perspectiva algo forzada, enseña el crecimiento favorable de las muestras nombradas al final de la fase de germinación: IA, IB, IIB y IIC. Sin embargo, siguen sin haber indicios de vida o crecimiento tanto en las muestras D como en las III, acusando éstas últimas a algún posible fallo o descuido en el cultivo de estas muestras, como las lluvias y granizo de hace dos semanas, ya que estas plantas son muy sensibles a la hora de germinar. 

También cabe mencionar que ya se pueden contemplar pequeñas diferencias entre las muestras germinadas de la misma especie, concretamente en su crecimiento. Tal y como se puede apreciar en la imagen, la zanahoria IA está bastante más desarrollada respecto a la IB, tanto en tamaño como en cantidad de semillas germinadas. De la misma manera, se puede observar en la fotografía las mismas diferencias en las muestras IIB Y IIC, teniendo la primera más brotes de remolacha y, además, en una fase más avanzada de crecimiento.

Tercera observación:


En esta nueva imagen podemos observar cómo los cultivos de las muestras I avanzan notablemente en su desarrollo, aún percibiéndose la diferencia entre las macetas IA y la IB, estando claramente la planta B más atrasada en su crecimiento. Respecto a las remolachas, las muestras II, no se puede apreciar su estado en la imagen, ya que se tomó justo al regar las macetas y éstas se encuentran anegadas en la fotografía, pero aun así se puede ver cómo la muestra IIC parece como vacía, mientras que, en la IIB, al menos asoma en la superficie del agua unas hojas de un brote de remolacha. Se empieza a sospechar que la muestra IIC no aguantará mucho tiempo, y se ve la posibilidad de poner como nuevo límite de salinidad los 10 g/L del agua C, ya que, a excepción de la muestra IIC, ninguna otra de las plantas C ha dado signos de vida, y como se ha dicho antes, no se espera mucho tiempo de supervivencia más para esta última maceta. Se considera, además, dar por perdidas a las muestras III.

Cuarta observación:



Esta imagen da mucha información acerca del estado del experimento a un mes de su finalización. Como se puede apreciar, ya no hay apenas rastro de la muestra IIC. Ésta no ha podido aguantar más los niveles de salinidad y ha acabado pereciendo, delimitando así el límite de salinidad nuevamente a 10 g/L. Respecto a las otras tres muestras aún sanas, se puede diferenciar una vez más el efecto de la salinidad del agua en el crecimiento de las plantas IA y IB, teniendo la primera un crecimiento rápido y continuo, y la segunda uno también continuo, pero bastante más lento. Aun así, no parece que ésta segunda esté en riesgo de morir.

Sobre la única superviviente de las remolachas hay una cierta preocupación. Sí es cierto que las hojas de sus brotes han crecido y poseen un mayor tamaño, pero, como se puede percibir en la fotografía, parece como si la planta estuviera endeble, ya que no es capaz de erguirse como las otras dos. Siguen sin haber noticias de las muestras III.

Quinta observación:


Aquí se marca un punto y aparte en la investigación: las muestras B dan claros signos de debilidad. Tanto la IIB como la IB parecen que no aguantarán mucho más, y como se aprecia en la imagen, la segunda incluso es incapaz de mantener su tallo erguido. Puede que incluso el agua B, de tan solo 4,5 g/L de salinidad, sea demasiado para las plantas. La maceta IA sigue con su crecimiento de manera normal. Sin signos de vida de las muestras III, C y D.

Sexta observación:


Poco menos de una semana después tras la última revisión sucede algo de relevancia para el tramo final del experimento: la muestra IIIA, mes y medio después del inicio del experimento, consigue germinar. En otras palabras: los fenómenos atmosféricos que sufrieron los cultivos al principio del experimento ralentizaron la germinación de las cebollas, pero no la terminaron por detener, y de la misma manera que con las muestras II, si una de ellas ha conseguido crecer, debe haber un motivo por el cual las otras no han sido capaces de ello, y solo hay una variable entre todos los especímenes: la salinidad del agua con la que se riegan. Esta repentina aparición junto a la definitiva debilitación de las muestras IB y IIB dan por sentado un nuevo límite de salinidad aceptable para las plantas: 4,5 g/L de sal en el agua, el límite mínimo posible en el experimento y que, como mostrábamos en nuestra hipótesis, no se esperaba rebasar, pues demuestra la extrema delicadeza de los vegetales frente a la abundancia de cloruro sódico en su medio. Con esta última revisión se confirma la presencia de dos especies en el experimento: la muestra IA y la IIIA.

A tan solo una última observación para acabar el experimento, se empiezan a realizar las primeras deducciones teniendo en cuenta la evolución de todas las muestras semana tras semana.

Séptima observación:

Esta última observación pone fin al experimento, dando, dos meses después de su inicio, el siguiente esquema:


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